Lévi-Strauss Obras para descargar en pdf - Laberintos del Tiempo

Lévi-Strauss Obras para descargar en pdf

Hoy en Laberintos del Tiempo, les traigo algunas Obras de Claude Lévi-Strauss. Lévi-Strauss nació el 28 de noviembre de 1908, en Bruselas, en el seno de una familia francesa, de ascendencia judía y alsaciana. Sus padres fueron Raymond Lévi-Strauss, artista pintor de retratos, y Emma Levy. Su casa en París era un pequeño paraíso de cultura: "nací y crecí en un medio en el que se estaba interesado no sólo por la pintura, sino por la música y la poesía" 

Tras la Primera Guerra mundial, vivió con su familia en casa de su abuelo materno, rabino en la sinagoga de Versalles. Aquí hace los estudios primarios (1914-1918). El frío ambiente de la sinagoga vacía y el formalismo religioso del hogar -según él confiesa- lo insensibilizaron muy temprano con respecto a la religión. Fue un niño despierto, atraído vivamente por la naturaleza, apasionado coleccionista de objetos culturales y curiosidades exóticas. De nuevo en París, cursó la enseñanza secundaria, primero en el liceo Janson-de-Sailly y luego en el Condorcet. A partir de esta época y durante unos ocho años, asumió un compromiso político con una organización socialista, lo que le condujo al conocimiento de Marx.

Llevó a cabo sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho y, posteriormente, en la Sorbona (1927-1932), donde fue compañero de Maurice Merleau-Ponty, y amigo de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Allí obtuvo la titulación de Filosofía (y más tarde el doctorado en Letras, en 1948). No obstante, confesará que el estudio de la filosofía le había hastiado hasta la médula: el discurso filosófico se le antojaba un malabarismo de palabras huecas que servía de coartada a la reflexión, asonancias entre términos, homofonías y ambigüedades al servicio de una dramaturgia especulativa. De modo que quedó hondamente decepcionado: "Después de años consagrados a esos ejercicios, me encuentro de nuevo cara a cara con mis rústicas convicciones, que no difieren mucho de las que tenía a los quince" (Lévi-Strauss 1955: 40). Durante este período universitario, lo más seguro es que leyera obras de "los maestros de la Escuela Francesa de Sociología" (probablemente Saint-Simon, Comte, Durkheim y Mauss), puesto que estaban incluidos en los programas. Pero no menos interesante resultó para su formación, aparte de su antigua pasión por la geología, el descubrimiento del marxismo y del psicoanálisis: los consideraba sus tres maestros más venerados, que predispusieron su espíritu para la sospecha ante lo aparente y para la búsqueda de los condicionamientos que pasan inadvertidos.

Terminada la carrera, obtuvo una plaza como agregado en filosofía y se dedicó a la enseñanza (1932-1934): un año, en el liceo Victor-Duruy de Mont-de-Marsan y, el siguiente, en el liceo de Laon. Pronto le horrorizó la idea de pasar el resto de su vida así, repitiendo una y otra vez las mismas cosas. Por entonces, en la línea de su compromiso político, publicó Gracchus Baveuf et le communis­me. Fue también por esa época cuando cayó en sus manos y leyó el libro de Robert H. Lowie, Primitive Society (1920). No imaginaba aún que su verdadera vocación iba a estar en la etnología.


Afortunadamente, se le iba a brindar la oportunidad. "Mi carrera se resolvió un domingo de otoño de 1934, a las nueve de la mañana, con una llamada telefónica. Era Célestin Bouglé, a la sazón director de la Escuela Normal Superior" (Lévi-Strauss 1955: 35). Le proponía formar parte de la misión universitaria francesa en Brasil, como profesor de sociología en la Universidad de Sao Paulo. Allá llegó en 1935 y estuvo enseñando hasta 1938. Durante ese tiempo y hasta 1939, organizó junto con su primera mujer, Dina, etnóloga de formación, varias expediciones etnográficas al Mato Grosso y la Amazonia. A medida que se adentraba, a través de la intrincada vegetación selvática, en el estudio de poblaciones del interior brasileño, daba los pasos decisivos que lo iban a convertir en etnógrafo, etnólogo y antropólogo. Los indígenas caduveo, bororo, nambikwara, mundé y tupí-kawahib proporcionaron la documentación etnográfica para sus futuras publicaciones, comenzando ya por un primer trabajo basado en la observación directa: Contribution à l'étude de l'organisation sociale des indiens Bororo (1936).


En febrero de 1939, regresó a Francia y dio a conocer, en París, los resultados de su última expedición. Al declararse la guerra, fue movilizado y actuó como agente de enlace en la línea Maginot, hasta el armisticio franco-alemán (junio de 1940). Fue destinado al liceo de Montpellier y enseguida destituido en virtud de las leyes raciales de Vichy, por su condición de judío. Pero, por fortuna, "la amigable atención prestada a mis trabajos etnográficos por Robert H. Lowie y Alfred Métraux, unida al interés de mis parientes instalados en los Estados Unidos, me habían valido una invitación de la New School for Social Research, de Nueva York, en el marco del plan de salvamento elaborado por la Fundación Rockefeller para sabios europeos amenazados por la ocupación alemana" (Lévi-Strauss 1955: 10). Abandonó Francia en 1941 y se refugió en Nueva York, donde permaneció dando clases en la New School for Social Research. Allí siguió los cursos que impartía su colega Roman Jakobson, el lingüista, quien le descubrió a Ferdinand de Saussure y los avances de la lingüística estructural. De ahí extraerá la inspiración y los elementos teóricos que necesitaba para sus análisis etnológicos.


Se incorporó voluntariamente a las Fuerzas Francesas Libres y fue adscrito a la misión científica francesa en Estados Unidos. En febrero de 1942, fundó junto con otros intelectuales franceses L'École Libre des Hautes Études, en New York, donde enseña. En 1943, comenzó a trabajar en lo que luego serían Les structures élémentaires de la parenté.

Tras la liberación de Francia, en 1944, volvió a su país. Pero, en 1945, regresó a Estados Unidos para desempeñar el cargo de consejero cultural de la Embajada de Francia. Prosiguió su docencia en L'École Libre des Hautes Études. En 1945, publicó en la revista Word (fundada por Jakobson) un artículo significativo y programático: "El análisis estructural en lingüística y en antropología". En 1947, presentó su dimisión del cargo de consejero cultural, para dedicarse por completo a la investigación, y regresó definitivamente a Francia. Fue nombrado del siglo conservador adjunto del Musée de l'Homme, de París, ejerciendo esta función entre 1948 y 1949. Por entonces empezaron a aparecer sus obras fundamentales: La vie familiale et sociale des indiens Nambikwara, en 1948; Les structures élémentaires de la parenté, en 1949, su tesis doctoral, galardonada con el premio "Paul Pelliot".

En 1949, hizo una breve estancia en Chittagong, en el antiguo Pakistan Oriental (hoy Bangladesh), donde lleva a cabo trabajos de campo por cuenta de la Unesco. El año 1950, obtuvo una cátedra de director de estudios en L'École Pratique des Hautes Études, la cátedra de "Religiones comparadas de los pueblos sin escritura", sección VI, que más tarde se convertiría en L'École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS).

En 1952, por encargo de la Unesco, elaboró y publicó Race et histoire, un auténtico manifiesto antirracista y una apología de la equivalencia de las culturas.

De 1953 a 1960, fue secretario general del Consejo Internacional de las Ciencias Sociales.

En 1955, publicó un importante artículo, "L'étude structurale du mythe", tema que tendría un gran futuro. Ese mismo año vio la luz su obra más célebre y sugestiva, Tristes tropiques, Este libro, subtitula­do "Confesiones de un etnólogo" lograba una síntesis perfecta entre la descripción demográfica, la autobiografía y la meditación filosófica. Constituye hasta hoy una magnífica introducción a la antropología estructural. El libro le proporcionó un renombre creciente, incluso más allá de las fronteras de la especialidad profesional.

En 1958, apareció Anthropologie structurale (volumen dedicado al centenario de Émile Durkheim), una recopilación de artículos ya publicados, a los que en algunos casos añade un apéndice. Las bases de su trabajo teórico quedaban firmemente asentadas. El prestigio de Lévi-Strauss se extendía sin cesar.

Al año siguiente, 1959, tras dos intentos fallidos, fue elegido profesor en el Collège de France, donde se creó para él la cátedra de Antropología Social.

En el verano de 1960, constituyó el Laboratorio de Antropología Social, dependiente a la vez del Collège de France y de l'École Pratique des Hautes Études. Para este nuevo laboratorio consiguió el único ejemplar en Europa de los Human Relations Area Files (HRAF), editados por la Universidad de Yale, bajo la dirección de George Peter Murdock: la mayor base de datos sobre todas las sociedades conocidas, orientada al estudio comparativo y transcultural.

Junto con Émile Benveniste y Pierre Gourou fundó la revista L'Homme, abierta a las diferentes corrientes de la etnología y la antropología, y favorecedora de un enfoque interdisciplinar en las ciencias del hombre.

En 1962, una doble publicación, Le totémisme aujourd'hui y La pensée sauvage, de gran alcance teórico, contribuyó al subsiguiente auge del estructuralismo en Francia y más allá.

Desde la aparición de La geste d'Asdiwal, en 1960, hasta principios de los años 1970, se dedicó al estudio de los mitos, especialmente de la mitología amerindia. Su fruto será la tetralogía Mitológicas.

En 1964, vio la luz el primer volumen de la serie, Mythologiques I: Le cru et le cuit. Suscitó debates y polémicas, mientras la moda estructuralista alcanzaba su cénit. En 1967, Mythologiques II: Du miel aux cendres. En 1968, Mithologiques III: L'origine des manières de table. Y, finalmente, en 1971, Mythologiques IV: L'homme nu.


Por entonces, se escribieron las primeras monografías sobre Claude Lévi-Strauss, como la del antropólogo británico Edmund Leach. Concedía numerosas entrevistas a la prensa, a través de las cuales logró presentar al gran público el "mensaje" estructuralista, de signo antropológico y ecológico.

En 1973, publicó Anthropologie structurale deux, obra que incluye, una selección de artículos y otros textos escritos desde 1958 a 1973, además de una reedición de "Raza e historia". En mayo de este año, fue elegido para la Académie Française. Conforme a la tradición, en su discurso de ingreso, el 27 junio 1974, hizo el elogio de su predecesor en el sillón académico, el escritor Henri de Montherlant.


Sus investigaciones sobre la mitología prosiguieron, plasmándose en publicaciones como Myth and meaning (1978), La potière jalouse (1985) e Histoire de Lynx (1991), que clausuran un trabajo de cuarenta años.

A lo largo de los años, Lévi-Strauss llevaba adelante otras actividades, como la codirección de la revista L'Homme. Recibía reconocimiento internacional: el título de doctor honoris causa por la Universidad libre de Bruselas (1962), Oxford (1964), Yale (1965), Chicago (1967), Comumbia NY (1970), Stirling (1972), entre otras. Se le honraba con la medalla del "Huxley Memorial" del Royal Anthropological Institute; la medalla de oro del Viking Fund, o la del Centre National de la Recherche Scientifique (1968). Se le nombraba miembro de la Real Academia de Holanda, la Academia de Ciencias y Letras de Noruega, la Academia Británica, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, así como de numerosas sociedades científicas. En 1973, fue galardonado con el premio internacional Erasmo.



En 1982, con cerca de setenta y cuatro años, se jubiló, dejando su puesto en el Collège de France. No obstante, continuó yendo con frecuencia a su despacho del Laboratoire d'Anthropologie Sociale, durante muchos años. Allí continuaba trabajando a ritmo más pausado y atendiendo a jóvenes investigadores.

Con posterioridad a su jubilación, todavía publicó Le regard éloigné (1983), especie de tercer volumen de la antropología estructural; Paroles données (1984), sus resúmenes de docencia; La potière jalouse (1985); De près et de loin (1988), libro de entrevistas con Didier Eribon; Histoire de Lynx (1991); Regarder, écouter, lire (1993), un minucioso análisis de la creación estética.

Por último, daría a la imprenta dos volúmenes retrospectivos, con material fotográfico de su estancia y trabajo de campo en Brasil, sesenta años atrás: Saudades do Brasil (1994) y Saudades de São Paulo (1995). A partir de esas fechas, Lévi-Strauss no publicó más libros, pero continuó asiduamente con sus recensiones en L'Homme.

En 1998, con ocasión de su nonagenario, la revista Critique le dedicó un número especial; y se celebró un homenaje en el Collège de France. Lévi-Strauss confesaba abiertamente su experiencia de la vejez: "De este modo, existe hoy para mí un yo real, que no es más que la mitad o la cuarta parte de un hombre, y un yo virtual que conserva viva aún una idea del todo. El yo virtual elabora el proyecto de un libro, comienza a organizar los capítulos, y le dice al yo real: «Te toca continuar». Y el yo real, que ya no puede más, le dice al yo virtual: «Es cosa tuya. Solamente tú ves la totalidad». Mi vida se desenvuelve hoy a través de ese diálogo tan extraño" (Bertholet 2003: 438).

En 2002, para un número monográfico de L'Homme sobre "La cuestión del parentesco", redactó un epílogo en el que constataba la vigencia de sus propias aportaciones a ese tipo de estudios.


A comienzos de 2005, tras una de sus últimas apariciones en la televisión francesa, volvió a expresar una de sus preocupaciones recurrentes: "Lo que constato son los estragos actuales; es la espantosa desaparición de especies vivas, tanto vegetales como animales; y el hecho de que, por su misma densidad actual de población, la especie humana vive como bajo un régimen de envenenamiento interno -si puedo decirlo-. Y pienso, en el presente y en el mundo en el que estoy a punto de terminar mi existencia: no es un mundo que me guste" (Emisión especial en France 2, el 17 de febrero de 2005).

El 28 de noviembre de 2008, Claude Lévi-Strauss cumplió los cien años. Se organizaron numerosos actos conmemorativos, entre los que destacaron los celebrados en el Musée du Quai Branly, con la lectura pública de textos escogidos del autor; o en la Académie Française, que rendía homenaje al primer académico centenario de su historia. La Bibliothèque Nationale Française expuso ante los visitantes, durante una jornada, materiales personales del antropólogo: manuscritos, cuadernos de viajes, croquis, notas y hasta su máquina de escribir.

La revista Sciences Humaines, con la participación de Le Courrier de l'UNESCO, le dedicó un número especial, bajo el título "Comprendre Claude Lévi-Strauss", tratando de situar su obra en perspectiva.

El Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación creó un "Premio Claude Lévi-Strauss" (cotado con 100 mil euros) para el mejor investigador en el campo de la historia, la antropología, las ciencias sociales o la arqueología.


Meses después, nuestro autor moría, el viernes 30 de octubre de 2009, en su casa de París. Tres días más tarde, fue enterrado en Lignerolles, Côte-d'Or, en estricta intimidad. Hasta ese momento no se hizo pública la noticia del fallecimiento, del que se hacían eco los medios el día 4 de noviembre. De Claude Lévi-Strauss nos queda el imponente y singular legado de su obra, un hito no sólo en la ciencia antropológica sino en la historia del pensamiento contemporáneo.

Aquí les dejo los link a algunas de sus obras:








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