Cumbres Borrascosas de Emily Brontë para descargar - Laberintos del Tiempo

Cumbres Borrascosas de Emily Brontë para descargar

Hoy en Laberintos del Tiempo les traigo la Obra Cumbres Borrascosas de Emily Brontë. Estamos ante una novela que reúne todos los ingredientes básicos del melodrama: amor, odio y deseo de venganza del que se ha visto despechado. No es un melodrama clásico, ya que no reduce los conflictos a la división maniquea entre el bien y el mal.

Cumbres Borrascosas, ambientada en el opresivo mundo rural de la Inglaterra victoriana, retrata la pasión imposible entre Heatcliff, un pobre chiquillo sin hogar sacado de las sucias calles de Liverpool, y la joven y adinerada Catalina Earnshaw. El amor entre dos clases sociales antagónicas, marcará el ritmo de la novela hasta el final. Heatcliff se rebela contra el destino que le imponen al morir su protector y padre de Catalina: convertirse en sirviente. Al ver que su amada Catalina elige en matrimonio al rico y manipulable Eduardo Linton, vecino de la granja de los Tordos –otro de los escenarios donde se desarrolla la novela, y que encarna  a la perfección los valores tradicionales y eternos-, Heatcliff huye de Cumbres Borrascosas y regresa a los tres años, esta vez convertido en un rico propietario. Su vuelta supone el inicio de la tragedia que vivirá la familia Linton (Catalina incluida), y los descendientes (Earnshaw-Linton), mezclados endogámicamente, a quienes Heatcliff devolverá el mal que un día cometieron contra él, planeando cruelmente el destino de las sucesivas generaciones: “he vencido a mis antiguos enemigos y ahora puedo, si quiero, completar mi venganza en sus descendientes”. Este personaje suscita, desde su aparición en las primeras páginas, la mayor de las animadversiones, encarna lo abyecto, lo salvaje…

Toda la novela está narrada con diálogos terribles e implacables. Decisiones cargadas de fuerza por parte de los personajes, y también de maldad, como en la vida misma. Porque la historia es un agudo análisis de las pasiones, de las relaciones amorosas, y corroboramos -dos siglos después- como el desequilibrio y la desigualdad se convierte en la quintaesencia de las reglas del juego amoroso.

Publicada en 1947, Cumbres Borrascosas supone un alegato contra el racismo científico decimonónico, según el cual el linaje actúa como determinante, explicando lo social desde lo biológico. La autora realiza una crítica feroz a la ideología monolítica de la época y parece transmitir, implícitamente, por boca del protagonista el siguiente mensaje: la oligarquía terrateniente ha querido pisotearme, maltratarme por mi origen humilde, pues bien, mi venganza será terrible. Y lo es, la profecía se cumple.

Brontë, al igual que numerosas obras literarias donde aparece la figura del opresor y oprimido, recoge un eco hegeliano y rescata, metafóricamente, a través de Heatcliff, las fases del enriquecimiento del Espíritu, deteniéndose en la Autoconciencia, que culmina con el triunfo del esclavo sobre el amo (Heatcliff sobre el suyo),convirtiéndose el primero en señor y alcanzando así su libertad.

Cumbres Borrascosas se anticipa a una época marcada por las transformaciones, no sólo sociales, sino también en las relaciones entre los dos sexos. La identidad de género y de clase como algo  inalterable y absoluto, se tornará cambiante y difuso, apareciendo “zonas muertas”, intersticios de indefinición. Es ahí precisamente donde cobra sentido hablar de la concepción de la mujer descrita por Bontë, pues la escritora dibuja unos perfiles de mujer opuestos al decoro moral e ideológico de la época. Las mujeres en esta historia son fuertes, decididas, rebeldes y sabias, mientras que los hombres (a excepción de Heatcliff, aunque al final también él se derrumba), son personajes débiles y enfermizos. Los atributos tradicionalmente asignados al hombre y a la mujer, se rompen magistralmente en este caso. También son las mujeres quienes proporcionan instrucción a los hombres, iniciándoles en la lectura. Hasta Elena, la sirvienta que actúa de nexo entre los protagonistas, es una ávida lectora. La novelista escapa con sabiduría, como señala Linda Nead (crítica de arte y conocedora de estos asuntos), “de la metáfora victoriana del roble y la hiedra”, encarnados respectivamente en la figura del hombre y de la mujer, según la cual la hiedra necesita al roble para crecer. En esta novela ambos se necesitan, pero no para crecer sino para amarse desesperadamente, porque los dos están hechos del mismo material emocional, y como le dice Catalina a Elena, refiriéndose a la semejanza entre ellos: “hay más de mí en él que en mí misma”.

¿Qué hubiera sucedido a las innumerables historias llevadas al cine, y a tantas obras de la literatura sin la gloriosa enseñanza de Emily Brontë? ¿Entenderíamos de la misma manera los primeros melodramas alocados de Almodóvar?

Brontë murió en el enfurecido año de 1948, ¿recuerdan esa fecha? La Europa de las revoluciones sociales y, cómo no, de la publicación del Manifiesto Comunista, de K. Marx y F. Engels, que comienza con una frase capaz de golpear directamente en “La cara del gusto del público”. Dice así: “un fantasma recorre Europa…”, el mismo fantasma que vigila sin descanso Cumbres Borrascosas esperando un desenlace final. Vuelvan a leerla, no se arrepentirán.

Reseña de  Roxana Popelka

Aquí les dejo el link de la descarga:


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